jun 3
2002

Consejo Universitario avala carta de Porto Alegre

Zaida Siles Rojas
Periodista

El Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, en

sesión Nº. 4719, dio su respaldo a la "Carta de Porto Alegre", firmada por los asistentes a la III Cumbre Iberoamericana de Rectores de Universidades Públicas, que se realizó del 25 al 27 de abril del presente año, en Porto Alegre, Brasil.

En ella, los rectores, directores de instituciones y asociaciones de educación superior, así como autoridades académicas, manifiestan su preocupación por las políticas impulsadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que apuntan a favorecer la comercialización internacional de los servicios de educación.

Al mismo tiempo, alertan a la comunidad universitaria y a la sociedad en general, sobre las consecuencias nefastas de esas políticas y solicitan a los gobiernos de sus respectivos países que no suscriban ningún compromiso en esta materia, en el marco del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (CATS) de la Organización Mundial del Comercio.

Según la Carta de Porto Alegre, los poderosos intereses que se mueven detrás de esta política presionan por la transformación de la educación superior en un lucrativo mercado de ámbito mundial, con la consiguiente desregulación y eliminación de todo control de calidad, tanto de naturaleza legal, como política o fiscal.

Agregan que "la propuesta de entregar al libre comercio la educación superior se inscribe en un proceso sostenido de drásticos recortes del financiamiento público, de fomento a la globalización de la educación privada, y que pretende que los Estados abandonen su función política específica, de orientación, dirección y gestión en áreas de su responsabilidad social".

En la Carta, se pone de manifiesto que esos planteamientos de la OMC lesionan seriamente las políticas de equidad indispensables para el equilibrio social, especialmente para los países en desarrollo, necesarias para corregir las desigualdades sociales. A la vez que perturban la consolidación y transmisión de valores éticos y culturales, así como las aspiraciones de lograr una sociedad más democrática y justa a través de un desarrollo sostenible, que son aspectos a los que contribuye la educación superior, cuya misión es mejorar la calidad de vida de los pueblos.

De acuerdo con el pronunciamiento, la educación superior no podría cumplir esa función, si se le transforma en simple mercancía, u objeto de especulación en el mercado, a través de su comercialización internacional.






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