Galería del Consejo Universitario

Exposiciones

Serie Autorretratos: En busca de la sombra ...

 


Exposición: Del 14 de julio al 20 de agosto, 2025

Obras:

Técnica: Fotografía digital, raspado, borrado, transferencia, collage-fotomontaje ensamble, tiza pastel, marcadores, lápices de color, escritura a mano.

Dimensiones: Desde 13,2 x 13 hasta 17,8 x 19,8

Año: Fotografías 2015-2025. Intervenciones técnicas: 2025


La exposición

Serie Autorretratos: En busca de la sombra ...

El género de autorretrato ha sido una constante en mi producción artística. Con el paso del tiempo he explorado distintas aproximaciones a la representación visual de una idea de mí misma atravesada por las circunstancias particulares de cada momento. Esta serie comencé a planificarla en el 2016, y de ella han derivado varias propuestas compiladas en formato libro-arte o álbum de grabados, entre otros trabajos individuales. Sin embargo, he llegado a un punto de maduración en el que al fin he logrado determinar una base conceptual, aspectos formales de diseño y composición, un sistema o método de investigación artística aplicado a este caso, así como los recursos técnicos para elaborarla.

Esta exposición se fundamenta en el arquetipo de la sombra, que Carl Jung identifica en oposición al ego, como un lado oscuro de la psique en el que se destierran aspectos de la personalidad, positivos y negativos; un proceso que inicia en la infancia animado por el mundo circundante y los convencionalismos sociales, los cuales reafirman los componentes del ego (conducta moral, adecuada, etc.) y los de la sombra (comportamiento despreciable, pecador, etc.). “En cualquiera de los casos, todos los sentimientos y capacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra alimentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza humana. No todos ellos, sin embargo, son rasgos negativos.” (Zweig y Abrams, 1991, p.).

En esta serie se reflexiona sobre la noción de la sombra como destino desconocido, un abismo que guarda lo que fue desterrado en sus dominios. El rostro manifiesta el estado emocional ante la influencia de la sombra, en la imagen se busca: el asombro o la crisis ante el hallazgo y el impacto afectivo ante el encuentro con lo silenciado.

 

Texto curatorial

Uno de los aspectos que más nos fascina, como espectadores de las artes plásticas y visuales, es la manera en que los artistas se exponen a través de sus obras, es así como Yula se investiga y se expone a sí misma desde el género del autorretrato. Las imágenes que conforman esta exposición son fragmentos de un mosaico, y es gracias a la capacidad de la imagen de contener múltiples significados que, como espectadores, podemos sentirnos reflejados.

Es fundamental destacar el carácter contemporáneo de esta muestra: la forma en que la artista se explora y cómo vincula esos hallazgos con conceptos provenientes de la psicología y de las ciencias. Incluso el modo en que desarrolla su trabajo técnico y metodológico resulta clave para comprender su propuesta desde una perspectiva cercana y actual. En el caso de Yula, su proceso se despliega a través de la fotografía, la escritura, la transferencia, el dibujo, el grabado y el collage; un conjunto de técnicas y recursos que entablan un diálogo constante entre la artista y el fenómeno que investiga, lo cual da lugar a obras de naturaleza palimpséstica, en las que cada capa aporta significado y una notable riqueza visual.

Esta exposición nos invita a iniciar un ejercicio de autoconocimiento, a interrogarnos sobre el origen de ciertos comportamientos que no siempre comprendemos y a hacerlo desde las herramientas que tenemos a nuestro alcance. Se trata, en última instancia, de aprender a leer la poesía que está escrita en nuestra propia sombra.

Vicente Alpízar Jiménez
Artista visual, docente y curador
Junio, 2025


La artista

Yula J. Cambronero-Bonilla

Desde niña experimenté interés por hacer cosas con mis manos; amaba jugar en el patio de mi casa con tierra, piedritas, cortezas, plantas y flores recolectadas y clasificadas para preparar comidas ficticias que servía con cuidadosa atención. Era reservada, muy observadora, exploraba incansablemente todos los rincones de ese entorno tan mágico, ahí el tiempo me era indiferente, me iba hasta las nubes con la imaginación.

Desde que tuve el privilegio de leer no he dejado de encontrar ideas en las letras, de dejarme estimular por la música, aún a riesgo de padecer algún delirio. Observar en silencio o conectar con la naturaleza siguen siendo mi garantía para la contemplación y el asombro, un hábito que me rehúso a abandonar.

En el grabado encontré un quehacer que me apasiona, a pesar de iniciar la carrera sin saber de qué se trataba; es una disciplina que me ha permitido conocer una dimensión creativa que parece infinita. Cuando era estudiante, un profe muy estimado me orientó para que “unificara la temática” y superara la dispersión creativa; lo logré porque hablamos de vivencias, y cómo expresar la propia visión del mundo, aunque fuera terrible. El autorretrato fue un género que comencé a trabajar para paliar cierta frustración en mis años estudiantiles, cuando dudada de cada trazo que hacía; fue cuando otro docente me propuso enfocarme solo en ese género, para salir del bache. He mantenido el interés por el autorretrato, pasando del rasgo físico al psicológico o emocional con mucha facilidad; son más de 20 años, y sigo descubriendo facetas de este género que no se limita a las facciones, también se logra en la ausencia del cuerpo que se autorretrata, en su psique, y quién iba a pensarlo, en su sombra y sus demonios…