Galería UCR

Exposiciones 2026

Rostros anónimos de individuos posibles

Obras:


Claudio Fantini

Jorge Fantini

Disponibles en la Galería UCR del 16 de marzo al 6 de mayo de 2026

La exposición


La representación de la figura humana ha sido una constante en la carrera artística de Claudio Fantini en todas sus facetas. Si hay algo que verdaderamente caracteriza su trabajo es la forma irreverente como suele cambiar de estilo; deambula sin tapujos entre el expresionismo y el surrealismo, entre la abstracción y el cómic, se sirve de aspectos propios de la narrativa audiovisual y la literaria. Sin embargo, puede decirse, sin lugar a duda, que en todo su recorrido artístico se percibe siempre una voluntad consciente de representación de la corporalidad humana.

Por su parte, Jorge Fantini ha sido desde siempre un apasionado del dibujo, de la arquitectura y de la producción de objetos artísticos; pero en años recientes ha decidido llevar esa pasión al ámbito de la escultura. Su propuesta estética registra una especie de bestiario humorístico que construye a través de piezas que involucran el collage y el objet trouvé. En efecto, con maderas y objetos marcados por los accidentes del tiempo, talla, interviene, colorea o incluso adhiere otros materiales para construir personajes, especialmente rostros.

Aquí es donde radica el sentido de la propuesta que ambos artistas están presentando en la Galería UCR. El nexo padre e hijo se extiende al plano de la plástica a partir de un interés mutuo por el rostro y todas las partes que lo componen.

En Jorge se intuye la influencia de lo que podría denominarse una escuela rioplatense, en la que sobresalen nombres como Antonio Berni (1905-1981), Joaquín Torres García (1874-1949), Carlos Páez Vilaró (1923-2014) o Hermenegildo Sábat (1933-2018). Ese cimiento deriva hacia una suerte de cubismo tardío mezclado con el objet trouvé que, a su vez, entronca con el suiseki, expresión estética japonesa consagrada a la apreciación de las piedras que de forma natural evocan paisajes, escenas de la vida u objetos relacionados con la naturaleza e, incluso, con la vida humana. Sin embargo, a diferencia del suiseki, que se decanta por la contemplación y en ello busca una cierta espiritualidad ligada al zen, Jorge se apropia del objeto encontrado, lo interviene sin pudor, lo recontextualiza y ofrece al observador una mirada diversa en la que naturaleza y cultura se fusionan.

En la obra de Claudio se puede percibir una importante influencia de la denominada Escuela de Londres, como Lucien Freud (1922-2011) o Graham Sutherland (1903-1980), por poner un par de ejemplos. Hay en sus rostros una exploración profunda de la subjetividad humana, arrancada de la fuerza y el carácter que se recoge de la mirada. La materia pictórica, encarnada en piel, ausculta el sentido real —no metafórico— del paso del tiempo, de la consciencia de la caída en la temporalidad que forma parte insoslayable de toda persona en tanto construcción cultural.

El interés de Jorge y Claudio por los rostros deriva de una fascinación por la máscara y la mascarada, por el carnaval, por lo grotesco y, quizás en menor escala, por lo esperpéntico, no en su funcionamiento específico ligado a lo político, sino en el gusto por la deformación y por un extrañamiento cómico-sarcástico de la realidad subjetiva.

La máscara y la mascarada, sobre todo en Jorge, permiten suprimir al yo habitual ocultando los rasgos distintivos del rostro bajo las facciones de “otro”. Esto ofrece la posibilidad no solo de proteger la identidad de la persona, sino también de activar una cierta liberación. Lo grotesco en Claudio no persigue representar la fealdad. De hecho, podría decirse que hay en Claudio un concepto ampliado de la belleza, en el que el sentido trágico de la vida solo puede darse a través de la dialéctica vida-muerte. Se nace, se crece, se envejece, se muere. Ahí yace “lo real” de la persona.

Coinciden ambos artistas en la observación de que todo rostro, todo cuerpo, forma parte de una narrativa: la narrativa de un ser que es único e irrepetible. La distorsión, monstruosa o no, encarna lo absurdo de la vida.

El rostro, como señalara Luigi Ficacci, es la parte del cuerpo que caracteriza más a la persona, “sus verdades” psicológicas más complejas y profundas; en él se puede intuir, de manera diáfana, su naturaleza —instintiva y animal— y su bienestar o malestar.

Texto curatorial

Un bestiario a dos manos

Por Sofía Vindas Solano

La exposición Rostros anónimos de individuos posibles de Jorge Fantini (Buenos Aires, 1942) y Claudio Fantini (Córdoba, 1970) propone un diálogo intergeneracional que encuentra en la figura humana su principal punto de convergencia.

A través de una serie de personajes ambiguos, a veces grotescos y otras humorísticos, la muestra despliega una galería de rostros y cuerpos que parecen oscilar entre la caricatura, la extrañeza y la fantasía; en esencia, estamos ante un catálogo de figuras posibles, un repertorio de personajes que los propios artistas han descrito como un “bestiario”.

La exposición reúne aproximadamente una docena de obras de cada artista, configurando un recorrido donde ambas prácticas dialogan y se tensionan mutuamente. En el espacio de la galería, estas piezas generan un campo de ecos y resonancias en torno a la experiencia humana.

La práctica de ambos, padre e hijo, deambula sin tapujos entre el expresionismo y el surrealismo, entre la abstracción y el cómic, con lo cual construye un lenguaje visual híbrido que se materializa en piezas que incorporan el collage y el objeto encontrado en el caso de Jorge, frente a la pintura en óleo de Claudio.

Con relación al objeto encontrado, para Jorge esta estrategia se entronca con la tradición japonesa del suiseki: la práctica de la apreciación de piedras cuya forma natural evoca paisajes, escenas o figuras. Es así que el objeto hallado se presenta aquí como un detonante de imágenes y asociaciones, capaz de sugerir presencias humanas o fragmentos de historias. Esta materia suele ser intervenida y transformada mediante ensamblajes y composiciones bidimensionales, donde distintos materiales se combinan para construir figuras que parecen emerger del propio soporte.

Claudio Fantini, por su parte, trabaja con una gestualidad pictórica, donde la mancha y el trazo nos sugieren sensaciones que emanan del rostro que vemos. Obras como La garra de los años ejemplifican este tipo de aproximación, donde una pincelada escurridiza, que gotea aparentemente sobre la superficie del canvas, contribuye a intensificar la carga expresiva de la imagen.

Los personajes que aparecen en ellas no ofrecen una lectura única: algunos parecen reír, otros llorar o gritar, mientras que otros permanecen suspendidos en gestos indescifrables. En conjunto, la muestra no solo propone un punto de partida para reflexionar, a través de estas figuras, sobre un amplio repertorio de emociones humanas, sino que también celebra la conversación que, mediante el material y el tema, sostienen ambos artistas.

Los artistas


Claudio Fantini

Nació en Córdoba, Argentina en 1970. En 1986 se naturalizó como costarricense. Estudió pintura y escultura en la Universidad de Costa Rica y fotografía en el Colegio Universitario de Alajuela. Actualmente reside en San José, Costa Rica.

En los últimos 30 años ha realizado exposiciones individuales en espacios como la galería Jacob Karpio, la galería Klaus Steinmetz, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo en Costa Rica, la galería Ramis Barquet en Monterrey, México y la galería de la Organización de Estados Americanos en Washington D. C., EE. UU., entre otros; así como un número considerable de exposiciones colectivas tanto dentro como fuera del país.

Jorge Fantini

Nació en Buenos Aires, Argentina en 1942. En 1986 se naturalizó como costarricense. Estudió medicina en la Universidad de Córdoba, Argentina. Ejerció como médico en la Caja Costarricense de Seguro Social de 1976 a 1996.

En 1978 fundó la empresa Amoblamientos Fantini, dedicada al diseño y construcción de mobiliario para oficina y el hogar. Durante este tiempo, ha desarrollado múltiples proyectos de arquitectura, diseño de interiores y muebles para comercios nacionales.